Su nombre proviene de un sistema de juego e el cual se premiaba al jugador poseedor de un As de espadas y una Jota. La jota es "Jack" en inglés y la espada es de color negra, de ahi el nombre "Black Jack" (Jota Negra).
Este juego desembarcó en américa del norte a principios del siglo 19 y fue jugado en forma clandestina ya que las leyes de ese país por aquel entonces prohibian el juego de azar.
En el año 1931 el juego y los casinos fueron legales en el estado de Nevada (donde se encuentra actualmente "Las Vegas") y el black jack comenzó su carrera ascendente.
Un artículo que publicó Roger Baldwin en el año 1956 llamado "The Optimum Strategy in Blackjack" fué el comienzo de la aplicación de la matemática al juego del blackjack. Luego de esto variadas estrategias fueron desarrolladas por brillantes profesores de la época.
Los casinos intentaron entonces contrarrestar este auge de nuevas técnicas aplicando nuevas reglas al juego, pero los jugadores desistieron de ir a los casinos que modificaran sus reglas y los mismos tuvieron que volver a regularse por las reglas básicas.
La hazaña ó truco más recordado de un casino en "Las Vegas" tal vez sea la que realizó Ken Uston en el año 77, introduciendo 5 computadoras en los zapatos de sus colaboradores para tomar estadisticas del juego en tiempo real y alertar a un 6 miembro sobre la posibilidad de un buen mazo para apostar. Esta técnica le redituó al equipo de Uston más de $100.000 dólares en muy poco tiempo e hizo sospechar a las autoridades del casino quienes por último terminaron descubriendo las computadoras del equipo y arrestando a todos sus miembros incluido Uston.
Poco tiempo después estos fueron absueltos por no haberse podido considerar una trampa el simple hecho de tomar estadisticas de un juego, sin embargo estas personas fueron puestas en una lista negra de los casinos de Estados Unidos.

La veintiuna, un juego de origen desconocido, es el precursor del blackjack. La primera referencia escrita sobre este juego está contenida en la obra picaresca de Miguel de Cervantes, Rinconete y Cortadillo. En ella se presenta a dos fulleros que malviven en Sevilla jugando a la veintiuna. El texto describe que el objetivo del juego es sumar veintiún puntos sin pasarse, y que el as vale uno u once puntos. Puesto que este cuento fue escrito entre 1601 y 1602, se deduce que se jugaba en Castilla a la veintiuna desde principios del siglo XVII o incluso antes. Ya en el siglo XX, en los casinos americanos, el juego adquirió su actual formato en el que se incluyen premios especiales (bonus).[2]
El blackjack no es un juego exclusivamente de azar. En Estados Unidos el juego ha sido estudiado minuciosamente. El pionero fue, allá en los años 60 Edward O. Thorp, un matemático empleado de IBM que simuló en ordenador millones de manos jugadas, llegando a la conclusión de que cada mano particular tiene una forma única de jugarse correctamente. Al conjunto de éstas formas únicas de jugar se le denomina estrategia básica, y su aplicación rigurosa permite recortar la ventaja del casino sobre el jugador. Sin esta estrategia básica, el juego en si posee una ventaja matemática de sobre 5 % pero en su correcto uso esta ventaja se reduce a 0.5%.
Thorp llegó también a la conclusión de que las cartas altas favorecen al jugador, ya que son la base para obtener una buena jugada al doblar, o para hacer un blackjack que se paga 3 a 2, mientras que las cartas pequeñas favorecen al croupier, ya que le permiten hacer buenas las manos comprometidas (12, 13, 14, 15 o 16). Esto dio lugar al denominado conteo de cartas, técnica que consiste en no perder de vista las cartas jugadas, para establecer si entre las que quedan por jugar hay más cantidad de cartas altas o bajas, y apostar en consecuencia.
Ha habido contadores de cartas míticos, que obtuvieron grandes fortunas con esta técnica en los casinos. Ken Uston ha sido considerado por muchos expertos, el mejor contador de la historia.
Los contadores de cartas no están bien vistos en los casinos, y si el casino detecta, o simplemente sospecha que un jugador está contando, le invitarán a cambiar de juego, o sencillamente lo expulsarán del casino amparándose en el derecho de admisión.
De cualquier forma, los días de los contadores parecen llegar a su fin, ya que los casinos están instalando máquinas de barajar automáticas, lo cual hace imposible la aplicación de esta técnica. Existe una película, la cual expone muy bien este hecho: 21: blackjack.
Los orígenes exactos del juego de cartas Blackjack son desconocidos. Algunos historiadores suponen que deriva del juego italiano “Siete y Medio”; otros sostienen que el Blackjack proviene de los juegos franceses del siglo XVIII, tales como el “Chemin de Fer” o el “French Ferme”, y en los casinos franceses de aquel entonces era llamado “vingt-et-un”; es decir, “veintiuno”.
Es difícil precisar la fecha en que se comenzó a jugar el Blackjack en Estados Unidos. Se cree que fue alrededor del año 1800, aunque el primer estado en legalizar el juego fue Nevada y recién lo hizo en 1931. El Blackjack es un típico juego de casinos cuyo nombre proviene de la combinación de la Jota (Jack) y el As de picas; o sea, de color negro (Black). En un principio, el jugador que obtuviera esas dos primeras cartas, recibía una remuneración adicional.
Se estima que hasta la mitad de los años 50, el Blackjack tenía mucha similitud con otro juego de cartas: el Baccarat. Los casinos ganaron en esa época grandes cantidades de dinero, ya que la mayoría de los jugadores desconocían las reglas y las estrategias fundamentales del juego del Blackjack. A partir de ese momento, la situación de este juego de casino sufrió un cambio. Los jugadores demostraron interés por estudiar el juego, la mesa y las cartas del Blackjack, y fue en ese entonces cuando surgió la nueva era de las estrategias y del conteo de cartas a la hora de jugar Blackjack.
En 1956 Roger Baldwin publicó su artículo “La estrategia óptima en el Blackjack” en el Journal of American Statistical Association. Allí planteaba la idea de aplicar las matemáticas en el juego del Blackjack: es decir, hacía cálculos, estudiaba las probabilidades y las estadísticas con el fin de reducir la ventaja de los casinos.
Esta idea fue evolucionando hasta que en 1962, el profesor Edward O. Thorp publicó en el libro “Beat the Dealer” (“Vence al Crupier”) los resultados de sus estudios sobre el Blackjack, planteando una estrategia básica y las primeras técnicas sobre el conteo de cartas. Este libro recibió una gran aceptación por parte de los jugadores y logró ocupar durante una semana un lugar importante en la lista de los libros más vendidos del The New York Times.
Obviamente, ello desencadenó una reacción inmediata de los casinos, que provocó que éstos decidieran cambiar las reglas del juego del Blackjack, para evitar que los jugadores se aprovecharan de las estrategias y ganaran de forma asidua. Los jugadores se negaron a aceptar estas nuevas reglas que favorecían enormemente a los casinos, y al poco tiempo, debido a las pérdidas sufridas, los mismos casinos debieron abandonar sus ideas de cambio regresando así a las antiguas reglas.
El mensaje que Thorp quería transmitir era que a la hora de jugar Blackjack hay que prestar mucha atención a las cartas que se han jugado. Si el jugador tiene la capacidad de darse cuenta cuáles son las cartas que quedan por jugar, podrá decidir cómo realizar su siguiente apuesta.